
El Magic fue protagonista
Orlando se convirtió en primera plana, pero no por una buena movida ante Lakers
Observaban, y con mucha razón, que en la serie de segunda ronda ante Boston solamente se hablaba de la ausencia de Kevin Garnett en las filas de los Celtics y que el Magic había sido muy afortunado en enfrentar a los campeones defensores sin el mejor jugador defensivo del año previo, pues aún sin su presencia en cancha Orlando había tenido que extenderse hasta un séptimo partido para eliminarlos. Continuaban comentando de la serie contra Cleveland, en la que todo era visto a través del prisma de LeBron James y los Cavaliers. Cada victoria de los líderes absolutos de la temporada regular era una oportunidad para que los medios cantaran loas al rey LeBron y a lo que hacía para llevar a su equipo a la victoria. En cada victoria del Magic el tema parecía ser qué habían dejado de hacer James y sus compañeros para perder ante semejante competencia; como si Orlando fuera un equipo menos que mediocre.
Ya en la Final de liga, en la charla motivacional que Van Gundy daba a sus dirigidos previa al primer partido en Los Ángeles, les decía que se prepararan para ser ignorados una vez más; que tal como la serie anterior se había tratado de lo que hacía o dejaba de hacer LeBron, la evaluación de esta tendría que ver más con las acciones y omisiones de Kobe Bryant y sus compañeros Lakers que con el juego que pudiera desarrollar el Magic. Les recordaba que ellos eran vistos como los advenedizos a esta Final, los que se habían metido a la fiesta sin invitación y habían dañado la celebración ansiada y prevista por tantos, en la que la rivalidad deportiva de James y Bryant hubiese sido el tema principal. Cerraba su discurso diciendo: "La prensa y la afición no están obligados a respetarnos. Pero hay algo que jamás nos podrán quitar, las victorias."
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